Entrevista exclusiva: Colectiva Materia
Entrevistamos en exclusiva a Noelia Billi, Guadalupe Lucero y Paula Fleisner, docentes del departamento de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires e investigadoras del CONICET, quienes conforman la agrupación Colectiva Materia.
Reddem: ¿Cuál creen que es la relevancia de la enseñanza de la filosofía a les jóvenes de hoy?
CM: Lo primero que nos gustaría decir es que la pregunta acerca de la posible relevancia de la enseñanza de la filosofía no puede reducirse sólo a la juventud. De acuerdo a nuestra experiencia como estudiantes de filosofía primero y como docentes después, creemos que habría que cuestionar, aunque sea un poquito, la idea de que sólo se forma a jóvenes. Quizás sobre todo en nuestra disciplina, que tiene por prerrogativa el cuestionamiento de todo, deberíamos comenzar por cuestionar la asociación de la formación con una cierta etapa de la vida. Y continuar con las preguntas acerca de qué significa “formar” o “enseñar” filosofía (numerosos han sido y continúan siendo los debates al respecto, y muy pertinentes resultan para la filosofía a pesar de la mala prensa que las cuestiones de educación tienen entre les filósofes profesionales) y acerca de qué es, conceptual y políticamente, la juventud. Nosotras damos clases en el grado pero también en el posgrado, y trabajamos con estudiantes de edades muy variadas y en momentos formativos bien distintos.
La enseñanza de la filosofía nos resulta en gran medida un enigma: cada vez que estamos frente a un aula nos preguntamos si acaso debiéramos transmitir herramientas para la profesionalización de las prácticas académicas (es decir, cómo ser “buen” investigadore o profesore), si acaso se trata de algo tan abstruso como “enseñar a pensar” o si solo basta con transmitir entusiasmo y algún tipo de “pasión” por lo que más o menos es identificable como “filosofía”. Por supuesto, cada una de estas aristas supone pararse en un lugares bien diferentes en el marco de los grandes conflictos que enfrentamos diariamente por redefinir o retrazar las prácticas dentro de las aulas. Para nosotras, que trabajamos en universidades públicas argentinas, es decir, gratuitas y de libre acceso, pararnos frente a un aula y decidir qué hacer es cada vez una tarea política que nos obliga a repensar las condiciones materiales que estamos dispuestas a aceptar, reproducir o modificar. ¿Seremos facilitadoras de la burocratización del pensamiento bajo la forma de papers e informes de investigación que ayudarán a les estudiantes a estar mejor posicionadxs para hacer de la filosofía un trabajo asalariado? ¿Seremos “almas bellas” interesadas únicamente en pensar sin nunca tomarnos el trabajo de evaluar los efectos de los discursos y las prácticas a los que prestamos la voz y el resto de nuestros cuerpos feminizados? ¿Seremos las entusiastas dementes que piensan que la palabra de reflexión es una forma de intervenir en el curso de las cosas, de interrumpir alguna catástrofe, de catalizar alguna revuelta? Justamente porque no podemos responder con certeza estas preguntas, quizás porque en el fondo la práctica involucre un poco de cada una de estas opciones que mencionamos, creemos que todavía puede ser relevante enseñar filosofía en general, que todavía puede hacer una diferencia, producir modificaciones, nuevos puntos de vista, en los lugares comunes de la opresión globalizada. Y con esto queremos decir, relevante para jóvenes y viejxs, para estudiantes y profesores, porque la filosofía es también aquella práctica que se ocupa de ese enigma que es el lugar en el que se contaminan la teoría y la práctica, las formas de pensar y las formas de estar en el planeta.
Reddem: ¿Qué consideran que tienen para decir hoy las mujeres en la filosofía? ¿Cómo ven la situación de las mujeres cis y transexuales que trabajan en el área de filosofía en su país de pertenencia?
CM: Nuestra primera consideración es que rechazamos la política de “nichos” académicos. Es difícil pensar que hay alguna cosa que las mujeres especialmente tienen que decir en términos propositivos, como si se tratara de querer ser incluidas en la agenda general ya impuesta a través de la concesión de un par de ítems “de género” en ella. O al modo en que ha sido incorporado el estudio de las “minorías” en las universidades de tradición anglosajona a través de la ampliación de los así llamados “estudios culturales”, que fueron ampliando el círculo de “asuntos que importan”, por decirlo de alguna forma. Creemos que quizás una mayor presencia real, material, de mujeres en la escena filosófica debería implicar un impacto a partir de cierta reconfiguración de la práctica filosófica académica, que pueda pensarse desde una enunciación feminista, o, lo que sería quizás más preciso, desde las voces precarizadas en el espacio académico. Es decir, para pensar la eficacia que esa intervención pueda tener, creemos necesario que se ponga en juego un modo del filosofar que parta de unas condiciones materiales bien diferentes a las del ideal del filósofo solitario que sigue los meandros de su propio soliloquio y que incorpora en él a quienes considera sus pares, en general otros hombres que pueden pensar en solitario y con ciertas condiciones materiales satisfechas. Por ello, no se trataría para nosotras de proponer un contenido filosófico nuevo, específicamente femenino o de los cuerpos feminizados, sino de elaborar formas de la intervención filosófica más acordes a prácticas que tradicionalmente han realizado mujeres y que son consideradas subalternas.
En ese sentido, por ejemplo, nos interesa particularmente la dimensión colectiva del filosofar: por una parte, la posibilidad de la escritura colectiva que heredamos de las prácticas militantes y artísticas bajo la forma de los manifiestos, los panfletos, las declaraciones coyunturales, las proclamas. Esto es, pensar la filosofía como una operación doble: textual y gestual, una forma de es/ins/des-cribir el presente e intervenir en la esfera pública que lo constituye, una búsqueda de instalar nuevos posibles en un campo específico. Es desde allí que de alguna manera reformulamos el sentido del ánimo polémico del filosofar: no ya como una lucha por los laureles (y recordemos que la corona de laurel es símbolo del triunfo violento de Apolo sobre Dafne) sino como una visibilización de las fuerzas revoltosas que coexisten con las voces y sobre todo con las prácticas canónicas o de autoridad reconocida.
Por otra parte, nuestra práctica como filósofas profesionales nos vuelve evidente la necesidad de construir colectivas feministas en donde sea posible imaginar, inventar y gestionar hábitos filosóficos de escritura y pensamiento diferentes a los tradicionales, hábitos que en gran medida nos expulsan per se. Militamos fuertemente por la ruptura del ethos falocéntrico que hace girar la autoridad de la palabra en torno a “autores” consagrados y a sus “herederos”, y, en su lugar, privilegiamos la investigación centrada en la construcción de matrices conceptuales que permitan delinear problemas o diagnósticos que incluyan puntos de vista diversos, nuevos y no siempre provenientes de tradiciones aceptadas dentro del canon. Si bien nos dedicamos a la filosofía contemporánea, esta manera de trabajar nos ha dado la oportunidad de enriquecer nuestro trabajo en el cruce con colegas que trabajan otros períodos, que provienen de otras tradiciones o incluso que son de otras disciplinas. Es decir, consideramos que una inscripción feminista de la filosofía tiene que ver con la posibilidad de identificar problemas, realizar diagnósticos y proponer marcos de comprensión que abran el espacio y nutran formas del filosofar. Esto hace que concibamos el feminismo en filosofía más como una conversación que como un sofisticado ejercicio de esgrima que consista en la reducción al ridículo de todo atisbo de indisciplina.
Reddem: ¿Qué filósofas latinoamericanas leen habitualmente, o han leído, y nos pueden recomendar como referentes de la región o de su país?
CM: Entre las filósofas latinoamericanas que son referentas para nuestro trabajo podemos mencionar a Silvia Schwarzböck, quien no sólo es una lectora genial del materialismo adorniano, sino que ha publicado dos libros que abren problemáticas que consideramos centrales para el tipo de diagnóstico filosófico que intentamos llevar a cabo como Colectiva Materia, Los espantos (trabajo que despertó gran polémica en torno a los modos de apropiarse de las prácticas intelectuales en nuestro país, a través de una interpretación en clave estética de la postdictadura argentina) y Los monstruos más fríos (excelente trabajo sobre las imágenes post-cinematográficas y las subjetividades que las consumen, que apuesta por la vigencia de un trabajo teórico en filosofía indiferente de las prácticas de escritura burocratizadas). Otra filósofa cuyo trabajo nos interesa especialmente es Déborah Danowski, que trabaja sobre el negacionismo climático y los discursos apocalípticos contemporáneos desde una perspectiva que consideramos muy original. Las discusiones de la socióloga Silvia Rivera Cusicanqui en torno al extractivismo y el desarrollismo en los países latinoamericanos, así como su concepto de lo ch’ixi para pensar una lógica mestiza por fuera de lo que llama la disyunción colonial, nos han resultado muy fructíferas para pensar el lugar desde el que participar como colectiva en ciertas intervenciones públicas. Respecto del problema de la enseñanza que se indicaba en el primer punto, para nosotras es muy importante el trabajo de Laura Galazzi (se puede ver su libro Del encierro al control. Enclaves (re) productivos en la escuela contemporánea, pero también en los diferentes artículos que viene publicando sobre el tema). Por su parte, promovemos encuentros de discusión (presenciales y/o textuales) en torno a los problemas que nos preocupan, en los que hemos confluido con muchas colegas cuyos puntos de vista son de gran importancia para nosotras, entre otras, Valeria Campos Salvaterra, Natalia Lorio, Gabriela Milone, Verónica Lema, Natalia Ortiz Maldonado, Cecilia Gárgano, etc.
Reddem: ¿Qué reflexión les merece la cuestión de la pandemia? ¿Qué les resulta interesante destacar al respecto, desde su perspectiva filosófica?
CM: La pandemia, creemos, abre la posibilidad de disputar ciertos lugares comunes del discurso filosófico. Esto se hace particularmente claro desde nuestra línea de investigación, el materialismo posthumano, por cuanto de pronto los temas que venimos trabajando hace ya un tiempo han comenzado a circular intensivamente tanto en la esfera pública como en los circuitos de opinión y debate académico.
Por una parte, la enorme cuestión de la naturaleza, es decir, los modos en que se la ha conceptualizado como el par opuesto de la cultura, resultando en una dupla que pareciera obsoleta en un momento en que el grado de intervención humana (asociada a lo cultural) en eso que era considerado su “ambiente”, su escenario de acción, es a la vez catastrófico e incalculable. Un ambiente o escenario, por su parte, que ahora irrumpe como protagonista principal de un drama cuyo guión parece que escribimos enterito sin habernos enterado de haberlo hecho. Es decir, en el fondo, la “naturaleza” (y toda la constelación que ella suponía como marco de inteligibilidad de lo humano) se ha vuelto impensable en los términos tradicionales. Desde el punto de vista filosófico, quizás este sea el mayor desafío de nuestro tiempo.
Por otra parte (y esto ya se relaciona con nuestra manera de abordar el problema anterior), el tema de la potencia de actuar de entidades no humanas, sus lógicas específicas de existencia y la posibilidad o no de una co-existencia inter o multiespecífica (holoentes, simbiogénesis). Es decir, la pandemia nos pone en el seno de unas discusiones surgidas en las ciencias de la vida y del sistema tierra, pero retomadas por las post-humanidades, acerca de los modos de existencia complejos diversos e interconectados que pueblan el planeta Tierra.
Por último, la cuestión de las escalas temporales y espaciales que se hacen sensibles a partir de fenómenos como estos. La alteración radical de los tiempos “personales” en las experiencias de confinamiento (tanto domiciliario como hospitalario), en los hábitos individuales ligados a la proyección de modos de vida (urbanos o no, tipos de consumo, relaciones afectivas, laborales, etc.). Y en paralelo el resurgimiento del “tema del fin”, que reactiva líneas argumentativas de larga data filosófica en el marco de nuevas experiencias sensibles e inteligibles que ofrecen la oportunidad de retrazar lo que comprendemos como espacio (del mundo) y tiempo (del fin).
Como la mayoría de nuestrxs colegas, hemos sido invitadas a escribir y pronunciarnos respecto de estas nuevas formas de existencia a las que nos arrojó la pandemia del Covid-19. Dejamos aquí sugeridas las principales líneas de argumentación allí desplegadas, invitándoles a leer si lo desean el artículo en cuestión: https://www.revistadisenso.com/aritculosinv/105-colectiva-materia,-el-fin-del-mundo-no-puede-editorializarse-apuntes-en-la-desorganizaci%C3%B3n
Coloquio Internacional "Asimetrías del conocimiento. Producción, circulación, impactos"
Los días 4 y 5 de noviembre de 2020 tendrá lugar el Coloquio Internacional "Asimetrías del conocimiento. Producción, circulación, impactos", organizado por el Instituto de Investigación sobre Conocimiento y Políticas Públicas, el Instituto Iberoamericano de Berlín, la Fundación EU-LAC y con la participación de CLACSO y la OEI.
Más información:
https://cpp.cic.gba.gob.ar/asimetrias-del-conocimiento-produccion-circulacion-impactos
Olga Grau y la pandemia: “Pensar lo impensable es un desafío imprescindible”
La escritora, profesora y filósofa contemporánea chilena Olga Grau reflexiona en torno a la pandemia de coronavirus estableciendo vínculos con el estallido social chileno desde su posicionamiento feminista y político.
Lee la entrevista completa AQUÍ.
Ivana Costa en “Charlas de Cuarentena”
La filósofa argentina Ivana Costa, autora de “Había una vez algo real”, reflexiona sobre los conceptos de realidad y ficción y sus entrecruzamientos a lo largo de la historia de la filosofía en el ciclo “Charlas de Cuarentena” de Radio Continental.
Para escucharla, ingresa AQUÍ.
Encuentro virtual: Ideas y debates en el Feminismo de la segunda ola
La Universidad Nacional de Catamarca, Argentina, lleva a cabo una serie de talleres virtuales en el marco del ciclo denominado “Poliedro filosófico - Ideas y debates en el Feminismo de la segunda ola”. El proyecto aborda, por un lado, la filosofía feminista de la segunda ola, y por otro lado, el pensamiento feminista latinoamericano y los saberes referidos a las identidades sexuales.
Más información ingresando AQUÍ.
Fanny del Río: “Hay una intención deliberada por silenciar a la mujer en la filosofía”
En una interesante entrevista, la reconocida filósofa mexicana Fanny del Río habla sobre la presencia de las mujeres en la filosofía y el nuevo impulso que le brindó a la disciplina la reivindicación del género femenino en el ámbito académico.
Lee la entrevista completa AQUÍ.
Sobrevida(s): Homenaje a Jacques Derrida en su 90º aniversario
La revista argentina Instantes y Azares realizó un homenaje al filósofo argelino Jacques Derrida en su 90º aniversario. En el mismo participaron de manera virtual como expositoras las filósofas Mónica Cragnolini, Gabriela Balcarce, Analía Gerbaudo, Ana Paula Penchaszadeh, Miriam Jerade, Cristina de Peretti, Marta Segarra, Laura Llevadot e Idoia Quintana Domínguez, entre otros.
Lxs invitamos a ver la transmisión grabada en este link: https://www.youtube.com/watch?v=WN1AJ9t78sI
Esther Díaz: “Nunca hemos sido tan conscientes de nuestro cuerpo como en esta pandemia”
La filósofa argentina participó del ciclo Leamos Filosofía, donde habló sobre cómo la virtualidad afecta el cuerpo y las relaciones humanas. En esta entrevista, reflexiona acerca de algunos de sus puntos de vista.
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Valentina Bulo: ¿De qué hablamos cuando hablamos de placer?
La filósofa chilena reflexiona en torno al placer, el cuerpo y los sentimientos en una interesante entrevista.
Leela completa ingresando AQUÍ.
Minicurso de extensão Estudos filosófico-feministas em quarentena
Compartilhamos a realização do minicurso de extensão Estudos filosófico-feministas em quarentena (32h) entre 18 de abril e 06 de junho de 2020, uma proposta de ensino e aprendizagem virtual não EAD, em parceria com o Instituto de Ciências Humanas da Universidade de Brasília, DF.
Para a Equipe docente e monitores, foi uma experiência inusitada em meio a uma situação inédita: reinventamos a nós mesmas e o programa de estudos regulares da disciplina de graduação Filosofia e Feminismo, que havia apenas iniciado em março e foi interrompida pela quarentena; prosseguimos tensionando conjuntamente a capacidade de selecionar e ressignificar conceitos potentes das pensadoras para compreender nossas vivências, comuns e incomuns, nestes tempos nebulosos. Foi e está sendo difícil, especialmente reunir as condições materiais de trabalho virtual para o ensino e os estudos numa universidade que, repentinamente, se tornou não presencial nesta pandemia ... para todos!
Pelos trabalhos discentes, que podem ser conferidos no site http://ich.unb.br/destaques/126-projeto-de-extensao-falas-ich-2 concluímos que o experimento valeu a pena - a alma não foi pequena!
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Diana Maffía: “El feminismo es la crítica política más relevante y profunda”
La filósofa, docente, investigadora y referente feminista argentina habló sobre la reciente implementación de la Ley Micaela en el país latinoamericano, la Educación Sexual Integral y las políticas de género.
Lee la entrevista completa AQUÍ.
Ciclo de seminarios web "Filósofas pensando al mundo" · Sesión 4
Compartimos con ustedes la grabación de la cuarta sesión del ciclo de seminarios web "Filósofas pensando al mundo: ¿Qué mundo tenemos, qué mundo queremos?", que tuvo lugar el pasado 9 de julio. Organizado por la Red Mexicana de Mujeres Filósofas junto a UNESCO México, contó con el auspicio de nuestra Red de Mujeres Filósofas de América Latina.
Para ver la sesión, ingresa aquí: https://youtu.be/8Yuk7To2MuQ
Blas Radi: "El reconocimiento del trabajo intelectual de personas trans todavía está pendiente"
Blas Radi es coordinador de la cátedra de Estudios Trans, un proyecto de extensión de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires que busca correr la voz sobre el trabajo intelectual trans y aportar a la promoción de un campo de desarrollo interdisciplinario.
Conoce más sobre ellxs AQUÍ.
Entrevista exclusiva: Carolina Araújo [portugués]
Carolina Araújo es profesora de Historia de la Filosofía Antigua en el Departamento de Filosofía de la Universidad Federal de Río de Janeiro, investigadora del Consejo Nacional de Investigación (CNPq), presidenta de la Asociación Latinoamericana de Filosofía Antigua y administradora de la Red Brasileña de Mujeres Filósofas. Ha publicado varios artículos sobre Platón y, más recientemente, sobre mujeres en filosofía en Brasil.
Carolina Araújo é professora de História da Filosofia Antiga do Departamento de Filosofia da Universidade Federal do Rio de Janeiro, pesquisadora do Conselho Nacional de Pesquisa (CNPq), presidente da Associação Latino-Americana de Filosofia Antiga e administradora da Rede Brasileira de Mulheres Filósofas. Publicou amplamente sobre Platão e, mais recentemente, sobre mulheres na filosofia no Brasil.
Qual é a relevância da filosofia, e da filosofia antiga, hoje?
A filosofia é sempre urgente e sempre ameaçada. Quem me ensina isso são os filósofos antigos, a tradição que nos restou deles e aquela que se perdeu ao longo da História. A história da filosofia não é um estudo do que foi superado, ela é um estudo do nosso presente. O progresso, suposição a partir da qual se estabelece que teses possam superadas, é uma marcha em uma determinada rota. É natural ao pensamento seguir essa rota, mas também é natural que, ao trilhar uma só rota, ele chegue a um momento de obstrução, que os antigos chamavam de aporía. Buscar compreender o mundo é um exercício de desenvolvimentos e bloqueios. E quando os bloqueios ocorrem, é preciso voltar ao início. As questões precisam ser recolocadas, muitas vezes formalmente reformuladas, e por isso entender o nosso presente requer o exercício de olhá-lo de outro ponto de vista. Obras de outros tempos e espaços nos oferecem essa perspectiva insólita.
Veja o Brasil hoje: aqui e agora há um grupo poderoso que tem por meta fazer dos filósofos os inimigos do povo. Quem leu Platão sabe por quê: a filosofia é uma forma de resistência à demagogia e a formas de tirania que derivam dela. Algumas linhas dominantes na filosofia podem discordar dessa descrição. Isso porque, ao identificar-se como teóricas, por oposição a uma vertente prática da filosofia, alegam que o que fazem é uma atividade acadêmica de análise. Eu diria que, em parte, elas tomam essa posição precisamente porque rejeitam a história da filosofia como prática filosófica. O que a história da filosofia explica é que a academia é ela mesma uma importante forma de resistência à violência política; foi assim que Platão a pensou.
A filosofia importuna porque refuta, porque tem a verdade (ou os diferentes conceitos de verdade) como fim, e porque emprega procedimentos de associação singulares. Ela incomoda porque se configura como uma comunidade de agentes que deixam de seguir a ordem dada para se dedicar a formular hipóteses e testar novas respostas. Isso obviamente não pode ser feito como um movimento de massa, uma vez que requer participação ativa, mas pode ser feito com em uma escala bastante estendida. Por si só, porque é uma relação entre pares, uma associação igualitária, essa forma de organização desafia os que tentam concentrar o poder em suas mãos. A prática da filosofia é intrinsecamente anti-opressiva, ela constitui uma política diferente. É a análise filosófica ela mesma, com o seu rigor específico e sem compromissos extrínsecos a ela própria, que é um ato político de construção de um outro mundo. Isso é urgente, isso está ameaçado, sempre: na Atenas do século IV a.C., no Brasil de hoje.
Qual é a importância das mulheres na filosofia?
Se temos em mente que a prática da filosofia é uma atividade igualitária entre pares, a questão da minoria feminina é um problema para a própria filosofia, é uma questão filosófica. Isso é em geral pouco claro, mesmo às filósofas. Meu ponto de partida, como o de diversos colegas em vários países, foi estabelecer incontestavelmente não apenas a minoria das mulheres na filosofia no Brasil, mas também a sua exclusão ao longo da carreira de professor e pesquisador. O cenário de minoria é muito comum às ciências formais e naturais, como a matemática e a física, porém há uma diferença: essas áreas têm poucas mulheres já de partida e não excluem tanto ao longo da carreira como nós excluímos. Esse cenário de exclusão na carreira, por sua vez, é o caso de áreas afins à nossa, como a Educação e as Letras. Nelas, porque há um grande número de mulheres na graduação, esse número contrasta fortemente com a proporção de homens em núcleos de pesquisa e excelência. Ao conjugar os dois cenários, a filosofia é um híbrido, nós excluímos muito e não temos maioria de partida.
Procuro então mapear quais são as dificuldades que as mulheres encontram nisso que consideramos ser a específico à filosofia. Há casos extremos, como o assédio e a discriminação. Esses são muito graves e as instituições ainda vacilam, tanto em estabelecer um protocolo oficial de procedimento, quanto em seguir o protocolo que por ventura estabeleçam. Os números de denúncias, entretanto, apontam que esses casos não podem justificar tamanha desigualdade de gênero. Pode ser, claro, que ainda haja demasiadas denúncias silenciadas; mas é prudente buscar outras explicações.
Há uma coincidência de fatores que, para mim, desenha uma hipótese bastante plausível para explicar a questão. De um lado, nós temos uma tradicional atribuição majoritária às mulheres das funções de cuidado no âmbito da reprodução social. Entendo que isso é peculiarmente gritante no Brasil e se estende em diferentes graus aos demais países da América Latina. Verifico também que é particularmente grave em relação às mulheres negras: por exemplo, o fato de elas ainda hoje serem grande maioria das empregadas domésticas no Brasil é indicador social da sua tradicional associação às funções de cuidado. Do outro lado, está uma inserção da atividade filosófica nos padrões do capitalismo neoliberal, em que demandas quantitativas de produção cada vez mais elevadas tornam o ingresso nos postos de trabalho em filosofia o resultado de uma competição cada vez mais acirrada.
Associados, esses dois fatores têm, por exemplo, tornado inviável o ingresso de uma jovem mãe nesses postos. Já se pode identificar nos departamentos de filosofia em todo o mundo não apenas a minoria de mulheres, mas a quase extinção da filósofa-mãe. A escolha tem sido imposta às filósofas, e é natural que ela seja mais simples em sociedades em que a emancipação feminina esteja mais consolidada. A sociedade brasileira, porém, ainda educa mulheres pelo modelo social da maternidade e torna essa escolha bem mais difícil. Não obstante, não é isso que deve ser discutido; o ponto é que essa escolha não deve ser imposta a ninguém. É claro que determinadas profissões impõem certas restrições à vida pessoal, mas aqui se trata da exclusão de todo um grupo de profissionais qualificados em função de um fator que é natural aos seres vivos, a reprodução.
Contornar essa situação depende de inserir modificações dentro da comunidade filosófica. Aqui são necessárias, sim, mudanças de atitude. Eu acredito que essa seja a missão da Rede Brasileira de Mulheres Filósofas, uma associação horizontal de profissionais de filosofia engajados em formular, debater, reunir forças, divulgar e expandir iniciativas que tratem da questão das mulheres na filosofia. Tenho dedicado meu tempo e minhas energias à consolidação da Rede. Entendo que ela é um presente para uma geração futura de filósofas e filósofos que hão de conseguir se reinventar para restaurar a prática igualitária que nos caracteriza.
Por que ler as filósofas?
Eu dizia há pouco que o modelo social da maternidade é ainda muito forte na educação de mulheres. Nesse quadro, a ausência do outro modelo social é também marcante: o modelo da filósofa. Nem todos os processos educacionais são racionais, eles são também afetivos, principalmente até a juventude. Uma estudante de Ensino Médio provavelmente sabe o nome de um filósofo, mas é muito raro que ela conheça uma filósofa, mais raro ainda que tenha lhe passado pela cabeça tornar-se uma filósofa. Essa falta de modelos inspiradores, de acesso a esses modelos, continua mesmo para quem cursa a graduação. Aqui está uma tarefa aos profissionais de filosofia: introduzir as obras das filósofas em suas aulas e em suas pesquisas, lê-las, discuti-las. E filósofas de vários lugares do mundo, de diferentes etnias, raças, oriundas de diferentes classes sociais e de diferentes momentos do tempo. Além disso – por que não? – resgatar o que podemos saber das filósofas cuja obra não nos chegou; estabelecer uma metodologia de história da filosofia para tirá-las do silêncio que a tradição lhe impôs. Nós resgatamos o pensamento dos pré-socráticos, por que não resgatarmos o de tantas outras pensadoras de que temos notícias?
Eu tenho me dedicado ao resgate da obra de filósofas em duas ações. Coordeno o Quantas Filósofas?, um projeto de extensão da UFRJ em que alunos de graduação pesquisam e escrevem sobre filósofas. É assim que procuro inserir a questão no curso de filosofia. Também participo da equipe editorial do Blog Unicamp Mulheres na Filosofia, que convida pesquisadores de destaque a escrever verbetes sobre filósofas e questões de feminismo. Esses verbetes têm um formato que facilitam o seu uso em sala de aula, mesmo no Ensino Médio, além de indicarem fontes para impulsionar novas pesquisas. Isso é um pouco do que eu tenho feito, mas há muitas outras grandes filósofas ocupadas com a mesma questão, no Brasil, na América Latina, no mundo. Fico muito contente com a conexão em rede que estamos construindo. Acho que isso é muito importante para as mulheres, e ainda mais importante para a filosofia.


